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Presupuesto, ahorro e inversión

Nuestra familia es una organización que económicamente funciona gracias a los ingresos que obtienen algunos miembros de ella. Las decisiones de compra que hacemos día con día, están sujetas a los ingresos que como familia se tienen disponibles. Es decir, que no podemos gastar más de lo que ganamos como familia.

Los gastos que son parte del presupuesto

Para entender cómo administramos los gastos familiares es conveniente elaborar una lista detallada con todas las erogaciones que realizamos, por ejemplo:

  1. Ahorro
  2. Renta
  3. Hipoteca
  4. Alimentos
  5. Luz, agua y gas
  6. Servicios de telefonía fija y móvil
  7. Educación
  8. Gastos de transporte y estacionamiento
  9. Gasolina
  10. Mantenimiento del automóvil
  11. Viajes
  12. Propinas
  13. Uniformes
  14. Útiles escolares
  15. Regalos a familiares y amigos
  16. Alimento y vacunas de las mascotas
  17. Mantenimiento de la vivienda
  18. Consultas médicas

Los gastos que no son mensuales

Es importante incluir en la lista los gastos esporádicos, ya que son igualmente importantes que los gastos fijos. El hecho de presupuestarlos, además, de apoyarnos para distribuir nuestro dinero correctamente, nos ayuda a no olvidar que debemos hacerlos; por ejemplo, es de mucha importancia que destinemos una cantidad y tiempo a hacernos chequeos médicos cada determinado mes, para monitorear que nuestra salud esté en óptimas condiciones. Igualmente, debemos recordar que las visitas al dentista serán necesarias para todos los miembros de la familia.

También debemos recordar los pagos de seguros médicos, de vida, de auto, entre otros, si es que en lugar de pagarlos diferidos durante todo el año, los pagamos una sola vez al año.

Otros ejemplos de gastos esporádicos son los aniversarios significativos, las celebraciones de graduación y los gastos de titulación.

Entonces, una vez que tenemos claro en qué vamos a gastar, podremos preguntarnos si estamos destinando dinero para hacer crecer nuestro capital familiar.

El ahorro, el primer paso para invertir

Debemos fijarnos la meta de destinar una cantidad mensual al ahorro y cumplir con ello con la misma efectividad con la que realizamos los pagos de los servicios básicos. Agrega en la lista de gastos un rubro para el ahorro y así te será más fácil ahorrar mes con mes. Esta es la base para empezar a acumular fondos que después deberán ser utilizados de manera estratégica.

Una vez que tengamos una cantidad ahorrada, podremos trasladarla a la inversión. Es decir, que la suma que vayamos ahorrando puede colocarse en una herramienta financiera que genere intereses a nuestro favor. Así, cada mes tendremos gastos pero también obtendremos intereses o rendimientos.

Comprender la diferencia entre los gastos y los rendimientos que nos proporciona la inversión, nos permite conciencia de lo importante que es presupuestar de manera precisa nuestro año, y también, de la relevancia del ahorro.

Si no ahorramos, no podremos tener inversiones que nos permitan hacer frente a emergencias o que nos sirvan para adquirir bienes que incrementen nuestro patrimonio familiar; sino que tendremos únicamente ingresos que se verán disminuidos por los gastos sin que nos quede nada al final del mes.

En cambio, con el presupuesto, el ahorro y la inversión, tenemos un panorama en el que recibimos ingresos, gastamos y conservamos un capital que nos ayuda a hacer crecer nuestro fondo invertido y hace que, además, de hacer frente a necesidades inmediatas, disfrutemos a corto, mediano o largo plazo el fruto de nuestro trabajo y notemos el óptimo aprovechamiento de nuestros ingresos. Para ello, debemos consultar cuáles son las opciones de inversión que hay disponibles en el mercado. Algunas no requieren que se tenga una gran cantidad de dinero para comenzar a invertir, lo que permite que con muy poco, comencemos a construir la seguridad del futuro.

La inversión como parte del presupuesto familiar

Si nuestros seres queridos son la razón que nos motiva a esforzarnos día a día, ¿por qué no invertir conjuntamente para incrementar los bienes comunes? Invertir en familia no solamente implica que todos los miembros aporten una parte de capital mensualmente, sino que colaboren aun cuando ni siquiera todos ellos tengan un ingreso.

Es decir, que si los hijos no contribuyen a los ingresos mensuales sí pueden ayudar absteniéndose de realizar ciertas compras innecesarias, para que los padres puedan destinar esa cantidad a la creación del fondo. Así, todos serán beneficiados y a la larga, podrán disfrutar de las ventajas de la inversión en común.

Debemos considerar que la enseñanza del cuidado del dinero y su correcta administración es de gran valor para la vida futura de los hijos, ya que algún día, ellos también tendrán que hacerse cargo de sus propias familias y deberán ser responsables de los gastos que haya que cubrir cada mes. Asimismo, deberán tomar decisiones acerca de cuánto gastar y cuánto ahorrar para generar un patrimonio duradero.

Ese valioso aprendizaje evitará que sufran las consecuencias de una mala administración en el largo plazo y hará que estén protegidos gracias a la toma correcta de decisiones financieras... Hay que considerar que la familia es el lugar óptimo para llevar a cabo ese tipo de enseñanza.

Involucrando a la familia

Nunca se es lo suficientemente pequeño para aprender acerca de administración del dinero. Desde aquella cantidad semanal que damos a nuestros hijos, hasta la que damos cuando ya son más grandes, representan bienes que hay que enseñarles a cuidar. La mejor manera para que los más pequeños aprendan es mediante la observación y el ejemplo.

Cuando nosotros realizamos presupuestos anuales conviene invitar a los menores a que observen qué es lo que estamos haciendo y para qué. Una vez que les hayamos explicado, podemos hacer una reunión de familia para platicar cuáles son los gastos que hay que pagar y cuánto dinero se está designando al ahorro.

Una vez que dejemos clara la situación financiera de la familia será más fácil que los miembros comprendan por qué no pueden hacer ciertos gastos. Pero lo más importante es que aprenderán con el ejemplo el hábito del ahorro.

Si además de ahorrar, utilizamos ese dinero para realizar inversiones que beneficien a todos, los más chicos aprenderán la importancia de las finanzas personales en la vida cotidiana, y tendrán una idea muy clara cuando deban administrar sus primeros sueldos.

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